Me he dado cuenta hace poco de que siempre doy la impresión de que pertenezco "al otro bando". Se trata de una idea peregrina, pescada al vuelo en función de dos situaciones.
La primera es que cuando iba a la facultad (pija, sí, bastante pija), los compañeros creían que yo era grunge, underground o qué sé yo. Claro, eso de teñirme las puntas del pelo de color rojo alentaba tal opinión.
Sin embargo, en el bar más chungo de la ciudad, aquél donde para ir al baño tenías que hacerte con una canoa protegida contra corrosión urinaria, me miraban con cierto recelo porque pensaban que yo era pija.
Lo mismo me ha ocurrido con el tema político, unos piensan que soy de los otros y los otros que soy de los unos. Menos mal, que en este asunto la Carta Magna nos regala la privacidad del voto, y la libertad ideológica como derechos fundamentales.
¿A propósito, cómo saldrá la Oferta de Empleo Público este año?
República centroafricana
Hace 2 días