Diminuta

Los Reyes me enseñaron
que después de los regalos
vienen las ausencias,
y después de las ausencias
acuden las promesas.

Las promesas son anclas para fondear
en la salada esperanza de quien queda atrás,
para que nos mire al alejarnos,
para que nos salude con la mano
y sonría
hasta que desaparezcamos.

Con el tiempo aprendí que los dientes se caen,
que los padres también se rompen,
y que todas las abuelas del mundo son transparentes.

Aprender es crecer,
pero al crecer
siempre me siento más pequeña.

Al aprender despierto, violentamente,
de un sueño en el que reía,
los caramelos eran gratis,
la gente vestía de colores,
regalaba flores y piropos,
la música era para danzar
y los amigos sonreían con dos filas de dientes
hablándome del Mar con postales
que comenzaban: "Querida niña...".

Hoy desperté sin flores, sin caramelos,
sin música ni danzas,
en blanco y negro
y entre señores grises.

Hoy he aprendido que,
para saber del Mar,
deberé visitarlo yo misma.

Excusas

Ahora que vuela la lluvia
y la gente corretea hacia los portales, 
ven y siéntate aquí,
conmigo.

Contemos los rayos, las hojas,
los pelos de tu barba,
las ramitas que esconde mi pelo
y los bombones que aún te quedan por comer.

Todo me parece poco.
Todo es poco para contarte
hasta dónde llegan mis ganas de secuestrarte.

Podría decirte que son tantas como piedras en el Camino,
como lágrimas en tu hombro
como carcajadas en la cocina,
tantas como páginas, versos, letras,...
tantas como aún dura tu primer abrazo por la espalda.

Todo es poco y hago por que te quedes
conmigo.
Contemos los coches, las ruedas, 
las faldas largas y los bastones, 
los patinetes y los buenos perros.

Un día quedaré sin excusas.
¿qué contaré entonces?
Entonces esperaré a la noche,
y te pediré que cuentes para mí
hasta la última estrella.


El triunfo

El día que te vi sentada estabas más desnuda de lo posible. Allí me esperabas, serena y absolutamente dominada por un qué sé yo gris, el mismo que llovía sobre mí.

Yo había llegado hasta los confines de mis infiernos, había caminado por inhóspitas veredas, absurdos zarzales y había perdido completamente el norte.

Sin saberlo, te había buscado. Había llamado a cada puerta, me había esforzado lo máximo posible para llegar a un qué se yo supuestamente luminoso. Había dejado de ser yo tantas veces, tanto que el disfraz se me había pegado a la piel, y al rascarme, tratando de aliviar el escozor de lo no propio, la segunda piel ya no lograba despegarse.

Había renunciado a mi pelo, a mi piel, a mi gancho de mirada, a la voz que sale de las tripas, a levantar la nariz y elevar los sueños. Todos los tesoros me habían abandonado por el camino: unos porque no cabían en mi hatillo, otros porque estaban más seguros en la casilla de salida, muchos porque sentía no merecerlos, otros porque me los prometía a la vuelta,... y luego estaba él, ese único él, que no me acompañaba porque las verdaderas búsquedas se sufren en soledad.

Ese día yo tenía un dolor en el pecho, el dolor que sólo puede dar el fin de uno mismo. Yo era otra, transmutada, exiliada por completo de lo que había sido y desesperanzada por no ser nunca nada más.

El día que te vi sentada,
estabas desnuda para mí,
mirabas el mismo mar que yo,
desde hace más tiempo,
con mucha más razón,
y la misma desazón
que yo.

Contabas los pasos hasta el agua,
y no dabas ni uno más.
Así te encontré sentada,
exquisita mujer de arena,
en la misma espera,
la cabeza en bajo,
el tope alcanzado,
el momento de dar fin.

El día que te vi lo supe:
la belleza y la amargura,
son hermanas de sangre.
Sólo una reina en los sueños
hasta que se corona de verdad,
y ese día,
hermana sirena,
en mí triunfó la belleza
para reinar en soledad.

Piel

La piel que creaste ayer
lleva besos trenzados de hoy,
y alientos de la mañana
que susurran lo que soy.

No podría vivir en otra piel
que en la que tú me das y recibo,
ni tampoco en otro país
si mi piel no madura contigo.

Mi piel sobrevivirá a los tiempos, 
a la ceguera y los abismos,
al miedo que de la nada tengo
y al pozo que llevo aquí mismo.

Mi piel se amoldará a tus manos,
se humedecerá con tu lluvia,
resplandecerá con cada Sol
y viajará siempre en tu busca.

Pero mi piel se hará pedazos,
y tú lo sabes,
si algún día de gris noviembre
dijeras de entre la penumbra:
"Ya no vestiré la piel de siempre".

El Mar

El Mar es un manto eterno
de rugidos y de calmada presencia,
de desvelamientos y de ensoñaciones,
que atropella y que abandona
como la vida misma,
pero que siempre está en cada uno,
como Dios mismo.

Flotan en él nuestros recuerdos,
la sal cierta del porvenir,
la etérea espuma 
de lo que no ha de venir,
todas las contingencias, 
y de ellas, 
sólo las que quepan en las manos de aquel niño.

Es la única certeza que nos regala el horizonte,
el auxilio de mi agua salada,
el común de los mortales,
bravura cargada de razón,
tensa mansedumbre,
espejo de la Luna,
cielo en la Tierra,
cuna de los sueños,
fuga para el preso,
que es del magma
único contrapeso.

Dime, dímelo ya, 
¿es el Mar mi padre?
Cierto que lo es, 
pues una y mil veces me da la vida,
una y mil veces me perdona,
una y mil veces me arrulla,
me acoge, sana mis heridas,
me acaricia, me escucha, me mira, 
y me bautiza.

Coloca este banner en tu blog

BannerFans.com
anunsit4nnGB
ofertas vuelos londres
directorio web Directorio YAAQUI de Bitácoras y Weblogs Personal directorio web Buzzear (ES) Directorio de enlaces - COMpartimos.NET blogarama - the blog directory Más tráfico para tu blog blogs The House Of Blogs