No le da miedo el vacío de la soledad elegida,
no odia los silencios no incómodos,
no escribe misivas clamando una respuesta.
Lleva toda la mañana desnudo y sin motivo,
fumando mientras no espera,
tomando café, solo.
Percibe olores que no emite, sonidos que antes no escuchaba...
algunos dirían que se ha cerrado, pero...
definitivamente se ha abierto.
Los momentos en que uno se encuentra a sí mismo pueden ser fugaces,
pero de una clarividencia pasmosa.
Un día como el que pasó le ayudará a querer seguir vivo,
un día desnudo de ajeneidades llena el pozo de la individualidad,
proporciona la potencia independiente que necesita cada uno.
Lo dicen los pensadores y sus pensamientos:
primero aprende a tomar el café, solo, con todos los matices.
Cuando lleguen los demás,
serán la leche.
PD. Tu leche es condensada, y a mí me gusta, bombón.
Pakistán
Hace 2 semanas