Noche ajena

Soñaba que estaba tumbada, que reconocía cada una de mis extremidades, hasta la punta de los dedos de mis pies. Esataba boca arriba, postura poco habitual en mí, normalmente me lo monto con el colchón sin darle tregua alguna. En esta ocasión mi posición era rígida y casi mortuoria. Tanto era así que no podía moverme.
Soñaba que abría los ojos, y mi habitación, a oscuras, era atravesada una y otra vez por brisas personificadas que tapaban intermitentemente los claroscuros. Fuera llovía. Dentro, una verdadera tempestad de nocturnidades amenazantes que rozaban mi piel inmóvil.
Por fin pude abrir la boca, me sentí afortunada de poder emitir un sonido. Iba a gritar, a aullar en pos de socorro, pero lo único que me salió fue un desgarrador rugido, seguido de una toma de aire casi asmática, y de nuevo un rugido... Los espíritus me habían convertido, era otra más de sus presas, un escandoloso ser víctima del aire que aún no ha aprendido a manejar en sus entrañas. Una estatua acordeónica y estruendosa que sólo descansaría cuando...cuando...
Cuando desperté, me di cuenta de que justo ahí, mejilla con mejilla, con un gesto angelical y ajena a mis pesadillas, se encontraba mi dulce abuela, dulce de aspecto, terrorífica e insalvable de sonido. Tan penetrante que en sueños lo había hecho mío. Me pareció injusto evitar aquél estruendo, era parte de ella, de todo lo que ella suponía, e hice lo mismo que otras noches. Me puse tapones y me di la vuelta. Buenas noches.

Cosquillitas raras

Pareceré una maníaca, y un tanto "borderline", pero hay cosas que veo hacer a la gente y me hacen erizar los pelos de la nuca de tanto gustirrinín que me dan. Nunca lo había contado, o sea que podría decirse que esto es poco menos que una exclusiva.
Igual que a Amélie le gusta meter las manos en los sacos de legumbres, a mí me encanta mirar o presenciar ciertas cosas. No sé si confundirlo con excitación, puede que no lo sea. Pero cuando veo que pasan estas cosas, de repente me fundo con el asiento, me relajo y disfruto como una enana.
Por ejemplo, me encanta ver a alguien sacando fotos, con calma, buscando la imagen exacta. Un silencio, una atención prestada y volcada sobre el objeto, una espera, y... ¡click!. El culo se me hace gaseosa, ¿qué le voy a hacer? Da igual quién lo haga, me encanta.
Otra situación es cuando acompaño a alguien que va de compras, a comprar ropa. Al contrario que yo, que voy a tiro fijo, con una lista férrea de prendas anotadas en la cabeza, entro en la tienda, saqueo, me pruebo, desecho, pago y me voy. Pues hay personas totalmente antagónicas a mi sistema. Entran, observan, inspeccionan cada prenda, la tocan, la miran, comprueban sus detalles, los comentan, completamente concentrados en el objeto, y... ¡No la cogen! Así con la siguiente prenda. Cuidadosos y atentos a un objeto inanimado, eso... me provoca cosquillitas en la nuca y es mejor que cinco valerianas en vena.
También me relaja escuchar (ni siquiera mirar) a alguien que lee un periódico concentrado. Las salas de espera para mí, comprenderéis que son la bomba. Una persona, da igual joven o mayor, guapo, feo, o alta... Se sienta, agarra un periódico y comienza a leerlo. Yo miro al frente, pero veo a esa persona con el rabillo del ojo, lo concentrada y relajada que está (porque para leer y concentrarse siempre hay que estar relajado), y de repente, totalmente ajena a todo, pasa una página, lentamente, deleitándose en el movimiento y yo en el sonido del ruidoso papel... ¡Qué relax! Y otra página, y otra... con los periódicos gratuitos el entretenimiento, claro está, me dura menos. Con un libro la hoja no suena tanto. Pero con los periódicos de fin de semana... tengo entretenimiento para rato.
Hay más cosas que me encantan, pero el colmo para mí es cuando alguien coge algo que tengo yo, un peluche, un libro, un cuaderno que me hayan prestado. No tiene ni por qué ser mío. Tal vez es porque alguien presta atención a algo que tengo en mi poder y que interesa... ¡Algo mío que interesa! Hago como que ignoro cuando alguien lo mira o lo revisa... Pero me muero del placer... Cosquillitas en la nuca.
¿Creéis que todo esto es extraño? ¿Os pasa algo parecido? Como éste es un blog de expansión literaria y terapéutica, he pensado que alguien podría darme su opinión. No hago mal a nadie, ¿verdad? Es algo involuntario, pero sigue siendo extraño... Os invito fervientemente a opinar.
Un abrazo a los que me leéis, y una bienvenida a los que me leeréis, jejeje, menos mal que no os estoy viendo, que si no...mmmmm.

Coloca este banner en tu blog

BannerFans.com
anunsit4nnGB
ofertas vuelos londres
directorio web Directorio YAAQUI de Bitácoras y Weblogs Personal directorio web Buzzear (ES) Directorio de enlaces - COMpartimos.NET blogarama - the blog directory Más tráfico para tu blog blogs The House Of Blogs